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CAPÍTULO 40 — EL T.O.I. EN LA DENTICIÓN MIXTA

# Resumen — Capítulo 40: El T.O.I. en la dentición mixta El capítulo presenta la **dentición mixta** como una etapa de profundas transformaciones odontológicas, caracterizada por la coexistencia de dientes temporales y permanentes, la reorganización de las arcadas y las modificaciones progresivas de las relaciones oclusales. El T.O.I. propone acompañar este desarrollo mediante diagnóstico, prevención individualizada, planificación y Control Ideal. La dentición mixta se organiza en **tres períodos**: el Primer Período Transitorio, marcado principalmente por la erupción de los primeros molares e incisivos permanentes; el Período Intertransitorio, de relativa estabilidad eruptiva; y el Segundo Período Transitorio, caracterizado por la sustitución de caninos y molares temporales y por nuevas transformaciones oclusales. La principal prioridad clínica es la **protección de los dientes permanentes desde su erupción**, especialmente de los primeros molares. El capítulo destaca el sellado de fosas y fisuras cuando existe indicación, considerando el riesgo de caries, la anatomía dentaria y las condiciones de aislamiento. Los selladores resinosos y los materiales a base de ionómero de vidrio representan alternativas según las condiciones clínicas, mientras que el barniz fluorado complementa la prevención sin sustituir la barrera física del sellado. También se destaca la evaluación de las **fosas linguales o palatinas de los incisivos permanentes**, especialmente en la región del cíngulo. Su sellado puede estar indicado cuando existen características anatómicas retentivas y riesgo de caries, pero no debe realizarse indiscriminadamente. El **Control Ideal** exige verificar la integridad de los selladores y mantener las medidas preventivas. La **Prevención Recuperativa** permite incorporar al protocolo a niños que no recibieron seguimiento temprano, identificando las oportunidades de protección todavía disponibles. El **Compás del Paciente** orienta la interpretación de las diferencias individuales de desarrollo, mientras que el **Período Ideal** permite reconocer el momento adecuado para prevenir o intervenir. La **Matriz Clínica** organiza las decisiones y la **Tríada Terapéutica** integra Prevención, Función y Estética. **La enseñanza central es que la dentición mixta no debe acompañarse solamente como una secuencia de erupciones y sustituciones dentarias, sino como una oportunidad decisiva para proteger los dientes permanentes, preservar los temporales remanentes y orientar el desarrollo de las arcadas.** **La dentición mixta no debe acompañarse solamente para observar qué dientes están erupcionando. Debe comprenderse como una oportunidad para proteger aquello que está llegando, recuperar las oportunidades preventivas todavía disponibles y orientar el desarrollo de aquello que permanecerá durante toda la vida.** Dr. Adriano Lia Mondelli

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CAPÍTULO 40 — EL T.O.I. EN LA DENTICIÓN MIXTA

PARTE IV — EL T.O.I. A LO LARGO DE LA VIDA

C — DENTICIÓN MIXTA

CAPÍTULO 40 — EL T.O.I. EN LA DENTICIÓN MIXTA

Una dentición en transformación: proteger los dientes permanentes desde su erupción, comprender el desarrollo y reconocer las oportunidades terapéuticas.

40.1 — Una nueva etapa del desarrollo odontológico

La dentición mixta representa una de las fases más dinámicas del desarrollo odontológico. Después de un período en el que la dentición temporal permaneció relativamente establecida, se inicia una secuencia de transformaciones caracterizada por la erupción de los dientes permanentes y la sustitución progresiva de los dientes temporales. Durante varios años, dos denticiones coexistirán en la misma cavidad bucal, presentando características anatómicas y necesidades clínicas diferentes.

Esta transición no ocurre de manera simultánea. Algunos dientes permanentes aparecen mientras otros permanecen en desarrollo, y los dientes temporales continúan desempeñando funciones importantes hasta su sustitución. Al mismo tiempo, las arcadas dentarias y las estructuras craneofaciales siguen su proceso de crecimiento, modificando progresivamente las relaciones oclusales.

El T.O.I. comprende la dentición mixta como una etapa propia del desarrollo, y no solamente como un intervalo entre dos denticiones. Su seguimiento exige diagnóstico, prevención, interpretación funcional y reconocimiento de las oportunidades terapéuticas. El objetivo es preservar la salud y orientar el desarrollo, respetando las características individuales de cada paciente.

40.2 — Los principios permanecen; las prioridades cambian

La llegada de la dentición mixta no modifica los fundamentos del Tratamiento Odontológico Ideal. La Prevención, la Función y la Estética continúan constituyendo las Metas Terapéuticas, mientras que el diagnóstico, la planificación, la ejecución clínica y el Control Ideal permanecen organizando la atención.

Sin embargo, las prioridades clínicas se modifican. La erupción de los primeros dientes permanentes introduce nuevas superficies susceptibles a la caries, mientras que la sustitución de los dientes temporales modifica progresivamente los espacios y las relaciones oclusales. El profesional necesita comprender estas transformaciones para reconocer necesidades que no existían anteriormente.

La filosofía permanece igual porque el objetivo continúa siendo preservar la salud y alcanzar condiciones favorables de función y estética. Lo que se modifica es la manera de aplicar sus principios ante una dentición en desarrollo.

Los principios permanecen; las prioridades cambian.

40.3 — La dentición mixta y sus tres períodos

Didácticamente, la dentición mixta puede organizarse en tres períodos: Primer Período Transitorio, Período Intertransitorio y Segundo Período Transitorio. Esta clasificación permite comprender la secuencia de las principales transformaciones eruptivas y facilita la organización del diagnóstico y de la planificación.

El Primer Período Transitorio se caracteriza principalmente por la erupción de los primeros molares permanentes y por la sustitución de los incisivos temporales. El Período Intertransitorio corresponde a una fase de relativa estabilidad eruptiva, durante la cual permanecen dientes temporales y permanentes. El Segundo Período Transitorio comprende la sustitución de los caninos y molares temporales por sus respectivos sucesores permanentes, además de la erupción de los segundos molares permanentes en un período próximo, según la cronología individual.

Estos períodos no deben interpretarse como divisiones cronológicas rígidas. La edad en la que ocurre cada transformación puede variar, al igual que su secuencia. La clasificación organiza el desarrollo, mientras que el Compás del Paciente permite reconocer la etapa real de cada niño.

40.4 — La erupción permanente como oportunidad preventiva

La llegada de cada diente permanente representa una oportunidad de prevención. A diferencia de los dientes temporales, los dientes permanentes deberán permanecer en función durante toda la vida, lo que hace especialmente importante la preservación de sus estructuras desde los primeros momentos de exposición al ambiente bucal.

Durante la erupción, determinadas superficies presentan mayores dificultades de higiene. La posición parcial del diente, la anatomía de sus fosas y fisuras y la acumulación de biopelícula pueden favorecer el desarrollo de lesiones de caries, principalmente en pacientes con factores de riesgo asociados.

El T.O.I. procura reconocer estas condiciones antes de que ocurran pérdidas de estructura dentaria. La evaluación preventiva debe comenzar con la identificación del diente en erupción, de su anatomía y de su riesgo de caries, permitiendo seleccionar las medidas de protección apropiadas.

La erupción de un diente permanente no debe representar solamente la aparición de una nueva estructura. Debe representar también el inicio de su protección.

40.5 — El sellado de los molares permanentes

Los molares permanentes poseen superficies oclusales con fosas y fisuras que pueden presentar mayor susceptibilidad a la retención de biopelícula. Los primeros molares permanentes merecen especial atención porque frecuentemente erupcionan alrededor de los seis años, por detrás de los segundos molares temporales, sin sustituir ningún diente de leche.

La indicación del sellado debe considerar el riesgo individual de caries, la anatomía de las superficies oclusales y la condición clínica del diente. Las fisuras profundas y retentivas pueden justificar la aplicación de selladores, especialmente cuando presentan dificultades de higiene. La presencia de lesiones iniciales no cavitadas también exige una evaluación para determinar la posibilidad de un abordaje no invasivo, incluyendo el sellado cuando esté indicado.

El sellado procura establecer una barrera física que dificulte la acumulación de biopelícula en las regiones protegidas. Su finalidad es preservar el esmalte y reducir el riesgo de desarrollo o progresión de lesiones en estas superficies. Sin embargo, su indicación no debe ser automática para todos los dientes, pues depende de las características clínicas y del riesgo presentado por el paciente.

La protección de los molares permanentes constituye una de las principales oportunidades preventivas de la dentición mixta. Reconocer esta oportunidad en el momento adecuado permite actuar antes de que se establezca la necesidad de una restauración.

40.6 — El sellado durante la erupción dentaria

La erupción parcial de los molares permanentes puede representar un período de mayor dificultad preventiva. Mientras el diente todavía no ha alcanzado una posición que favorezca su higiene, determinadas regiones oclusales permanecen más susceptibles a la acumulación de biopelícula. Al mismo tiempo, el control de la humedad puede dificultar la realización de procedimientos adhesivos.

El Período Ideal para proteger estas superficies debe considerar la necesidad clínica y la posibilidad de una ejecución adecuada. Cuando existe indicación preventiva, no es necesario esperar indiscriminadamente la erupción completa del diente. Sin embargo, la elección del material y de la técnica necesita respetar las condiciones de acceso, aislamiento y mantenimiento.

Los selladores resinosos presentan buena retención cuando se utilizan bajo condiciones apropiadas de aislamiento y técnica. En situaciones en las que el control de la humedad es limitado, los materiales a base de ionómero de vidrio pueden representar alternativas, incluso como protección provisional o intermedia, según la indicación. Sus características de retención y desgaste exigen seguimiento.

La protección realizada durante la erupción debe reevaluarse conforme el diente alcanza una posición más favorable. El profesional necesita verificar la integridad del material y determinar si existe necesidad de reparación, sustitución o mantenimiento de la conducta preventiva.

40.7 — Los incisivos permanentes y la región del cíngulo

La erupción de los incisivos permanentes también exige atención preventiva. Aunque sus superficies lisas generalmente presentan menor susceptibilidad a la caries que las fosas y fisuras oclusales de los molares, determinadas características anatómicas pueden crear regiones de retención de biopelícula.

En la superficie lingual o palatina de los incisivos, especialmente de los superiores, pueden existir fosas profundas, surcos de desarrollo e irregularidades asociadas a la región del cíngulo. Cuando estas estructuras presentan una anatomía retentiva, pueden constituir áreas de riesgo para el desarrollo de lesiones de caries.

El examen clínico debe identificar estas características y evaluar su necesidad de protección. El sellado de fosas linguales o palatinas puede estar indicado en situaciones específicas, considerando la profundidad de la estructura, su capacidad de retención de biopelícula, el riesgo individual de caries y las condiciones técnicas para el procedimiento.

Es importante distinguir la presencia normal del cíngulo de la existencia de una fosa o fisura que presente indicación de sellado. El objetivo no es sellar indiscriminadamente todos los incisivos permanentes, sino reconocer y proteger las regiones anatómicas susceptibles cuando exista justificación clínica.

40.8 — Materiales y estrategias de protección de las superficies permanentes

La elección del material preventivo debe considerar las características de la superficie dentaria y las condiciones clínicas disponibles. Los selladores resinosos se utilizan principalmente cuando existe la posibilidad de un aislamiento adecuado, mientras que los materiales a base de ionómero de vidrio pueden considerarse en determinadas situaciones de erupción parcial o dificultad de control de la humedad.

El barniz fluorado constituye otra medida importante en la prevención de la caries. Su utilización puede contribuir a favorecer la remineralización y reducir el riesgo de desarrollo de lesiones, según las necesidades individuales. Sin embargo, el barniz no debe confundirse con el sellado de fosas y fisuras, pues no establece la misma barrera física sobre la anatomía retentiva.

Estos recursos deben integrar una estrategia preventiva más amplia, que incluye cepillado con dentífrico fluorado, orientación alimentaria, control de biopelícula y participación de los responsables. Ningún procedimiento aislado sustituye la necesidad de mantenimiento diario de la salud bucal.

El T.O.I. procura seleccionar la medida más adecuada para cada superficie y para cada paciente, evitando tanto la ausencia de protección ante una indicación clara como la realización indiscriminada de procedimientos sin necesidad clínica.

40.9 — El Control Ideal de los sellados y de las medidas preventivas

El sellado no debe comprenderse como un procedimiento concluido en el momento de su realización. Su efectividad depende del mantenimiento de la integridad del material y de la continuidad de las medidas preventivas. Por eso, el Control Ideal constituye una parte indispensable de la estrategia de protección.

Durante las evaluaciones, el profesional debe verificar la retención de los selladores, la presencia de fallas, desgastes o pérdidas parciales y las condiciones de las superficies protegidas. Cuando sea necesario, deben realizarse reparaciones, reaplicaciones u otras conductas apropiadas.

El seguimiento también permite reevaluar el riesgo de caries y la necesidad de medidas complementarias. Un niño puede presentar cambios en sus hábitos, alimentación o condiciones de higiene, lo que exige adaptaciones en la estrategia preventiva.

La protección de los dientes permanentes debe comprenderse como un compromiso continuo. El procedimiento inicial representa una intervención importante, pero su mantenimiento depende de la integración entre prevención, orientación y Control Ideal.

40.10 — La Prevención Recuperativa en la dentición mixta

No todos los niños llegan a la dentición mixta después de haber recibido seguimiento odontológico desde los primeros años de vida. Algunos buscan atención por primera vez cuando los primeros molares e incisivos permanentes ya están presentes, sin que determinadas medidas preventivas hayan sido consideradas durante su erupción.

En estas situaciones, el T.O.I. aplica el principio de la Prevención Recuperativa, establecido en el Capítulo 31. El profesional necesita reconstruir la historia odontológica, evaluar las condiciones actuales e identificar oportunidades preventivas anteriores que todavía puedan aprovecharse. El objetivo no es reproducir artificialmente todas las etapas por las que pasó el niño, sino realizar las medidas que continúan siendo necesarias y clínicamente indicadas.

La evaluación debe incluir la integridad de los dientes temporales remanentes, las condiciones de los dientes permanentes ya erupcionados, el riesgo de caries y la presencia de superficies anatómicas susceptibles. Los primeros molares permanentes merecen especial atención, así como las fosas y fisuras de otros dientes posteriores y las regiones retentivas de las superficies linguales o palatinas de los incisivos, particularmente próximas al cíngulo.

Cuando exista indicación, el sellado de estas superficies debe incorporarse a la planificación, junto con las demás medidas preventivas necesarias. Si existen lesiones de caries u otras enfermedades establecidas, deben recibir diagnóstico y tratamiento propios, respetando sus prioridades clínicas. La Prevención Recuperativa no sustituye el tratamiento; complementa la reorganización del cuidado.

A partir de esta evaluación, el niño pasa a integrar el protocolo correspondiente a su etapa actual de desarrollo, con seguimiento individualizado y Control Ideal. De esta manera, incluso cuando el cuidado no comenzó precozmente, el T.O.I. procura aprovechar todas las oportunidades de preservación todavía disponibles.

40.11 — La reorganización de las arcadas y de las relaciones oclusales

Durante la dentición mixta, la erupción de los dientes permanentes y la sustitución de los temporales modifican progresivamente la organización de las arcadas. Los primeros molares permanentes comienzan a establecer sus relaciones, mientras que los incisivos permanentes ocupan posiciones que pueden diferir de aquellas anteriormente presentadas por los dientes temporales.

Estas transformaciones necesitan interpretarse considerando el crecimiento craneofacial, la secuencia eruptiva y las características individuales. Las alteraciones temporales de alineación y posición pueden formar parte del desarrollo, mientras que otras condiciones pueden presentar significado clínico y exigir investigación.

La evaluación de las relaciones oclusales debe reconocer los contactos dentarios, los resaltes, las relaciones transversales y posibles desviaciones funcionales. El objetivo no es anticipar la corrección de toda irregularidad, sino comprender qué características pertenecen al desarrollo y cuáles pueden justificar una intervención.

La dentición mixta representa una oportunidad diagnóstica importante porque determinadas alteraciones pueden reconocerse mientras el sistema todavía está en transformación. Sin embargo, la indicación terapéutica debe permanecer fundamentada en el diagnóstico y en el Período Ideal.

40.12 — El Período Ideal y el Compás del Paciente en la dentición mixta

La dentición mixta evidencia la importancia de distinguir la edad cronológica de la etapa de desarrollo. Los niños de la misma edad pueden presentar números diferentes de dientes permanentes, secuencias eruptivas distintas y condiciones oclusales que exigen interpretaciones individualizadas.

La edad dentaria constituye una referencia especialmente importante en esta fase, pues permite reconocer la etapa eruptiva y la sustitución de los dientes temporales. La edad esquelética podrá contribuir en situaciones específicas, particularmente cuando la planificación implique crecimiento craneofacial y oportunidades terapéuticas relacionadas con la maduración.

El Período Ideal orienta la identificación de las oportunidades de intervención, mientras que el Compás del Paciente permite reconocer cuándo se presentan esas oportunidades. Esta relación evita que los tratamientos se indiquen exclusivamente porque el niño alcanzó determinada edad.

La dentición mixta no debe comprenderse como una secuencia obligatoria de tratamientos. Se trata de una secuencia de transformaciones que necesitan interpretarse correctamente para que las decisiones ocurran en el momento adecuado.

40.13 — La Matriz Clínica del T.O.I. en la dentición mixta

La Matriz Clínica organiza la evaluación mediante las nueve preguntas fundamentales. Orientar implica explicar a los responsables las transformaciones eruptivas y los cuidados con los dientes permanentes. Observar significa reconocer la secuencia de erupción, las condiciones de las superficies dentarias y la reorganización de las arcadas. Documentar corresponde al registro de la información relevante para comprender el desarrollo.

Diagnosticar exige identificar enfermedades, alteraciones eruptivas y condiciones funcionales u oclusales con significado clínico. Prevenir implica proteger los dientes permanentes desde su erupción, incluyendo el sellado de fosas y fisuras cuando esté indicado. Controlar significa verificar los resultados de las medidas adoptadas, mientras que tratar corresponde a las intervenciones fundamentadas en las necesidades identificadas.

La determinación del Período Ideal orienta el momento de las decisiones. La pregunta sobre aquello que no puede pasar inadvertido dirige la atención hacia las oportunidades preventivas y terapéuticas que puedan perderse durante el desarrollo.

La matriz permite organizar el razonamiento clínico sin transformar la dentición mixta en una secuencia automática de procedimientos.

40.14 — La Tríada del T.O.I. durante la dentición mixta

La Prevención adquiere especial importancia porque los dientes permanentes recién erupcionados pasan a integrar la cavidad bucal. Su protección, especialmente en las superficies anatómicas susceptibles a la caries, constituye una oportunidad para preservar estructuras que deberán permanecer en función durante toda la vida.

La Función implica la interpretación de las relaciones oclusales en transformación, de la masticación y de las condiciones del sistema estomatognático. La Estética necesita comprenderse dentro de las características propias del desarrollo, reconociendo que la apariencia dentaria puede presentar cambios transitorios durante la sustitución de los dientes.

El equilibrio de la Tríada exige que las decisiones preventivas, funcionales y estéticas estén integradas. La preocupación por la alineación de los dientes no puede hacer que se descuide la protección de las estructuras recién erupcionadas. De la misma manera, la preservación de la salud debe coexistir con el reconocimiento de alteraciones funcionales que presenten indicación terapéutica.

40.15 — Qué no podemos dejar pasar en la dentición mixta

La principal oportunidad preventiva de esta fase es reconocer la erupción de los dientes permanentes y evaluar inmediatamente sus necesidades de protección. Los primeros molares permanentes merecen especial atención, así como las fosas y fisuras de otros dientes posteriores y las regiones retentivas de las superficies linguales o palatinas de los incisivos permanentes.

Tampoco pueden pasar inadvertidas las lesiones de caries, las alteraciones eruptivas, las pérdidas precoces de dientes temporales, las asimetrías relevantes, las desviaciones funcionales y las condiciones oclusales que puedan justificar investigación o intervención. La evaluación debe considerar la etapa de desarrollo y las necesidades individuales.

Cuando el niño no posee seguimiento anterior, la Prevención Recuperativa debe considerarse para identificar medidas todavía pertinentes. La ausencia de registros previos no puede impedir la realización de un diagnóstico integral ni la adopción de las conductas preventivas necesarias.

La periodicidad de las consultas debe establecerse según el riesgo, la actividad eruptiva y las condiciones clínicas. En determinados momentos, la erupción de dientes con superficies susceptibles puede justificar evaluaciones más cercanas, especialmente cuando existe necesidad de realizar o revisar medidas preventivas.

El objetivo es asegurar que las oportunidades de preservar la salud y reconocer el Período Ideal no se pierdan durante una fase de rápidas transformaciones.

40.16 — Una dentición, tres períodos de desarrollo

La dentición mixta representa una continuidad de la historia odontológica iniciada en los primeros años de vida. Los dientes temporales permanecen desempeñando funciones importantes, mientras que los permanentes comienzan a construir la dentición que acompañará al individuo durante la vida adulta.

El T.O.I. procura atravesar esta fase con diagnóstico actualizado, prevención individualizada, planificación fundamentada y Control Ideal. La protección de los dientes permanentes desde su erupción constituye una prioridad, pero debe estar integrada a la comprensión del desarrollo de las arcadas y de las relaciones oclusales.

La clasificación en tres períodos permite profundizar en las particularidades de esta transformación. El Primer Período Transitorio estará marcado principalmente por la llegada de los primeros molares e incisivos permanentes. El Período Intertransitorio permitirá evaluar la organización resultante de esta primera transformación. El Segundo Período Transitorio comprenderá nuevas sustituciones dentarias e importantes modificaciones en las relaciones oclusales.

La Prevención Recuperativa complementa esta organización al permitir que los niños sin seguimiento anterior ingresen en el T.O.I. con una evaluación integral y reciban las medidas preventivas todavía indicadas. De esta manera, la filosofía mantiene su continuidad independientemente del momento en que el paciente inicia la atención.

La dentición mixta no debe acompañarse solamente para observar qué dientes están erupcionando. Debe comprenderse como una oportunidad para proteger aquello que está llegando, recuperar las oportunidades preventivas todavía disponibles y orientar el desarrollo de aquello que permanecerá durante toda la vida.

Capítulo 41 — El Primer Período Transitorio de la Dentición Mixta.

Dr. Adriano Lia Mondelli

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