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CAPÍTULO 39 — DE LOS 5 A LOS 6 AÑOS: LA PREPARACIÓN PARA LA DENTICIÓN MIXTA

# Resumen — Capítulo 39: De los 5 a los 6 años — La preparación para la dentición mixta El capítulo presenta el período comprendido entre los cinco y los seis años como una etapa de preparación para la **primera gran transición de la dentición**, caracterizada por la proximidad de la erupción de los primeros molares permanentes y la sustitución de los incisivos temporales. El T.O.I. establece como primera prioridad la **preservación de la dentición temporal**, especialmente de los molares, que continuarán participando en la masticación, las relaciones oclusales y el mantenimiento del espacio durante varios años. La segunda prioridad es recuperar y comparar la **clasificación de Baume y la Modificación Mondelli**: - **Tipo I — Baume:** arcadas con diastemas, generalmente más favorables para la acomodación de los incisivos permanentes. - **Tipo II — Baume:** arcadas sin diastemas, que exigen mayor atención a la disponibilidad de espacio. - **Tipo III — Modificación Mondelli:** arcadas con apiñamiento en la dentición temporal, que representan una señal de alerta para posibles discrepancias durante la sustitución dentaria. La clasificación debe interpretarse por separado en el maxilar y la mandíbula y no constituye, por sí sola, una indicación de tratamiento. El capítulo destaca la importancia de **preparar la protección de los primeros molares permanentes**, que erupcionan detrás de los segundos molares temporales sin sustituir ningún diente. Su reconocimiento temprano permite iniciar las medidas preventivas y evaluar la necesidad de sellado oclusal según el riesgo individual. También se enfatizan la evaluación de las relaciones oclusales, la preservación del espacio y la distinción entre el mantenimiento de espacio por pérdidas precoces y el futuro aprovechamiento del **espacio libre de Nance**. La **Prevención Recuperativa** permite incorporar al protocolo a los niños que no recibieron seguimiento desde los primeros años, realizando las medidas todavía indicadas sin reconstruir información clínica inexistente. El **Compás del Paciente** y el **Período Ideal** orientan las decisiones según el desarrollo individual. La **Matriz Clínica**, la **Tríada Terapéutica** y el **Control Ideal** organizan la prevención, el diagnóstico, la planificación y el seguimiento de la transición. **La enseñanza central es que la dentición mixta debe comenzar con un conocimiento organizado de la dentición temporal, de sus condiciones de espacio y de las oportunidades preventivas que acompañarán la erupción de los primeros dientes permanentes.** **Preparar la dentición mixta significa conocer la dentición que será sustituida, preservar sus condiciones favorables y reconocer anticipadamente las oportunidades de proteger y organizar los dientes permanentes.** Dr. Adriano Lia Mondelli

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CAPÍTULO 39 — DE LOS 5 A LOS 6 AÑOS: LA PREPARACIÓN PARA LA DENTICIÓN MIXTA

PARTE IV — EL T.O.I. A LO LARGO DE LA VIDA

B — NACIMIENTO Y DENTICIÓN TEMPORAL

CAPÍTULO 39 — DE LOS 5 A LOS 6 AÑOS: LA PREPARACIÓN PARA LA DENTICIÓN MIXTA

Preparar la primera gran transición: preservar la dentición temporal, evaluar el espacio disponible y reconocer la proximidad de los primeros dientes permanentes.

39.1 — La última etapa antes de la dentición mixta

Entre los cinco y los seis años de vida, el niño se aproxima a una de las transformaciones más importantes del desarrollo odontológico: el inicio de la dentición mixta. Después de un período en el que los veinte dientes temporales constituyeron la dentición funcional, los primeros dientes permanentes comienzan a aproximarse a su erupción clínica, preparando una nueva organización de las arcadas.

Esta transformación no ocurre de manera idéntica en todos los niños. Algunos presentan signos eruptivos antes de los seis años, mientras que otros inician la sustitución dentaria posteriormente. El desarrollo debe interpretarse de acuerdo con el Compás del Paciente, considerando especialmente la etapa dentaria, sin utilizar la edad cronológica como criterio exclusivo.

El T.O.I. comprende esta fase como un período de preparación. La finalidad es preservar la salud de la dentición temporal, revisar las condiciones de espacio previamente documentadas y reconocer las necesidades preventivas que surgirán con la llegada de los primeros dientes permanentes. La transición no debe comenzar sin que el profesional conozca las condiciones de la dentición que será progresivamente sustituida.

39.2 — Primera etapa: revisar la salud de la dentición temporal

La primera responsabilidad clínica consiste en evaluar la integridad de los dientes temporales antes del inicio de la dentición mixta. La presencia de lesiones de caries, alteraciones pulpares, pérdidas precoces o restauraciones comprometidas puede interferir en las condiciones de salud, función y espacio necesarias para la sustitución dentaria.

Los molares temporales merecen especial atención porque permanecerán en las arcadas durante varios años, incluso después de la erupción de los primeros molares e incisivos permanentes. Su preservación contribuye a la masticación, al mantenimiento de los contactos proximales y a la organización de las condiciones de espacio.

La evaluación también debe considerar las condiciones de higiene, la exposición a los factores de riesgo y la efectividad de las medidas preventivas anteriormente instituidas. Cuando existen enfermedades o alteraciones relevantes, las conductas deben establecerse según el diagnóstico, procurando evitar que condiciones tratables comprometan la transición.

El T.O.I. procura iniciar la dentición mixta con la dentición temporal en condiciones saludables, reconociendo que preservar los dientes presentes es una parte fundamental de la preparación para aquellos que todavía erupcionarán.

39.3 — Segunda etapa: recuperar la clasificación inicial de las arcadas

La clasificación de las arcadas temporales realizada entre los tres y los cuatro años constituye una referencia importante para la preparación de la dentición mixta. El Tipo I de Baume corresponde a las arcadas con diastemas; el Tipo II de Baume, a las arcadas sin diastemas; y el Tipo III — Modificación Mondelli, a aquellas que presentan apiñamiento en la dentición temporal.

En esta etapa, el profesional debe recuperar los registros anteriores y compararlos con las condiciones actuales. La clasificación original no debe sustituirse ni olvidarse, pues representa la organización de las arcadas cuando la dentición temporal estaba establecida. Las modificaciones posteriores necesitan registrarse por separado, permitiendo comprender la evolución individual.

La evaluación debe considerar el maxilar y la mandíbula de manera independiente. Un niño puede presentar espacios favorables en una arcada y ausencia de diastemas o apiñamiento en la otra. Estas diferencias son relevantes para interpretar las condiciones que anteceden a la erupción de los dientes permanentes.

El T.O.I. procura transformar la clasificación de las arcadas en información longitudinal. Su significado clínico no consiste solamente en identificar un tipo, sino en comprender cómo esa condición podrá participar en la organización de la dentición mixta.

39.4 — Tercera etapa: evaluar el espacio disponible para los incisivos permanentes

La erupción de los incisivos permanentes representa una de las primeras situaciones en las que la disponibilidad de espacio de las arcadas temporales será puesta a prueba. Como los incisivos permanentes generalmente presentan dimensiones mesiodistales mayores que sus predecesores, su acomodación depende de la combinación entre los espacios existentes, el desarrollo de las arcadas y las características individuales.

La evaluación debe considerar la presencia de diastemas, la alineación de los dientes temporales y la forma de las arcadas. En los casos en que existen signos de discrepancia, el profesional puede recurrir a métodos clínicos y documentales apropiados para comprender mejor la relación entre el espacio disponible y las dimensiones de los dientes que erupcionarán.

Sin embargo, la cantidad de espacio observada en la dentición temporal no permite determinar aisladamente la alineación futura. El desarrollo intercanino, las dimensiones de los sucesores y otras modificaciones de la dentición mixta podrán influir en el resultado.

El T.O.I. procura reconocer anticipadamente las condiciones favorables y desfavorables, preparando el seguimiento de los incisivos permanentes sin establecer indicaciones terapéuticas solamente con base en la apariencia de las arcadas temporales.

39.5 — Cuarta etapa: preparar la llegada de los primeros molares permanentes

Los primeros molares permanentes generalmente erupcionan en la región posterior a los segundos molares temporales, sin sustituir ningún diente de la primera dentición. Esta característica necesita ser comprendida por los responsables, pues la ausencia de exfoliación previa puede hacer que la llegada de estos dientes pase inadvertida.

La orientación debe explicar dónde surgirán los primeros molares permanentes y por qué su protección exige atención desde el inicio. Durante la erupción, la posición parcialmente expuesta de la corona puede dificultar la higiene, mientras que la anatomía oclusal puede favorecer la retención de biopelícula.

La evaluación preventiva debe considerar el riesgo individual de caries, la morfología de las fosas y fisuras y las condiciones de erupción. El sellado oclusal, cuando esté indicado, deberá planificarse según las posibilidades de aislamiento y las características clínicas del diente.

El T.O.I. procura asegurar que la llegada de los primeros molares permanentes sea reconocida como una oportunidad preventiva. La protección de estos dientes se profundizará en el capítulo dedicado al Primer Período Transitorio de la Dentición Mixta.

39.6 — El significado de la arcada Tipo I en la preparación de la dentición mixta

En las arcadas Tipo I de Baume, la presencia de diastemas representa una condición inicial generalmente más favorable para la acomodación de los incisivos permanentes. Estos espacios pueden contribuir a compensar parte de la diferencia dimensional entre los dientes temporales y sus sucesores.

Durante la preparación para la dentición mixta, el profesional debe verificar la preservación de los diastemas e identificar factores que puedan haber modificado su distribución. Las pérdidas precoces, las lesiones proximales extensas o las alteraciones de posición pueden interferir en la disponibilidad de espacio originalmente observada.

Sin embargo, el Tipo I no garantiza que la dentición permanente presente una alineación adecuada. La diferencia entre las dimensiones de los incisivos temporales y permanentes, el crecimiento de las arcadas y otras características individuales podrán modificar el resultado.

El T.O.I. procura reconocer el Tipo I como una condición favorable que debe preservarse y acompañarse, sin prescindir de la evaluación clínica durante la erupción de los dientes permanentes.

39.7 — El significado de la arcada Tipo II en la preparación de la dentición mixta

En las arcadas Tipo II de Baume, la ausencia de diastemas indica que los dientes temporales están organizados sin una reserva aparente de espacios interdentarios. Esta característica merece atención porque los incisivos permanentes generalmente necesitarán una mayor dimensión mesiodistal para su acomodación.

La evaluación debe verificar si la alineación permanece estable y si existen otras características que puedan influir en la disponibilidad de espacio. La forma de la arcada, sus dimensiones y el desarrollo craneofacial deben considerarse conjuntamente.

La ausencia de diastemas, sin embargo, no representa una indicación automática de intervención. Determinadas modificaciones propias de la dentición mixta podrán contribuir a acomodar los incisivos permanentes, y el resultado dependerá de las condiciones individuales.

El T.O.I. procura utilizar el Tipo II como una señal para intensificar la atención diagnóstica durante la primera transición, reconociendo precozmente posibles discrepancias sin anticipar tratamientos innecesarios.

39.8 — El significado de la arcada Tipo III — Modificación Mondelli

El Tipo III — Modificación Mondelli corresponde a la presencia de apiñamiento en la dentición temporal. A diferencia del Tipo II, en el que los dientes están próximos, pero alineados, el Tipo III demuestra que la relación entre las dimensiones dentarias y el espacio disponible ya presenta una discrepancia clínicamente perceptible.

Esta condición merece especial atención en la preparación para la dentición mixta. Como los incisivos permanentes generalmente son mayores que los temporales, el apiñamiento preexistente puede representar una señal de mayor riesgo de dificultad para acomodar a los sucesores.

Sin embargo, el diagnóstico debe considerar la naturaleza y la extensión de la discrepancia, distinguiendo el apiñamiento verdadero de alteraciones aisladas de posición o de otras condiciones dentarias. La presencia del Tipo III no determina obligatoriamente la necesidad de intervención inmediata ni permite prever con exactitud la gravedad del apiñamiento permanente.

El T.O.I. procura reconocer el Tipo III como información relevante para la planificación longitudinal. La finalidad es preparar el seguimiento y evaluar oportunamente las posibilidades terapéuticas, evitando que la discrepancia sea identificada solamente cuando los dientes permanentes ya presenten alteraciones importantes de alineación.

39.9 — La relación entre los tres tipos de arcada y el riesgo de apiñamiento

La clasificación de las arcadas temporales permite establecer una interpretación inicial de la disponibilidad de espacio. De manera general, el Tipo I presenta condiciones más favorables, el Tipo II exige atención a la ausencia de diastemas y el Tipo III indica la presencia de apiñamiento ya en la primera dentición.

Esta organización contribuye a reconocer diferentes situaciones clínicas, pero no constituye un método aislado de predicción de la dentición permanente. El desarrollo posterior depende de las dimensiones dentarias, del crecimiento de las arcadas, de las relaciones oclusales y de las modificaciones que ocurrirán durante la sustitución.

La interpretación también debe considerar que las condiciones pueden ser diferentes entre el maxilar y la mandíbula. La evaluación separada de las arcadas permite reconocer dónde existe una mayor necesidad de seguimiento y evita generalizaciones sobre el desarrollo de toda la dentición.

El T.O.I. procura utilizar la clasificación como parte del diagnóstico, integrándola a las demás informaciones clínicas para identificar oportunidades de prevención y planificación.

39.10 — Las relaciones oclusales antes de la llegada de los primeros molares permanentes

La dentición temporal establecida permite evaluar las relaciones oclusales que anteceden a la erupción de los primeros molares permanentes. Los planos terminales de los segundos molares temporales, las relaciones caninas, los resaltes horizontal y vertical y las condiciones transversales constituyen referencias importantes para comprender la organización existente.

Estas características podrán influir en las relaciones iniciales de los primeros molares permanentes, aunque no determinen aisladamente la oclusión definitiva. El crecimiento craneofacial y las modificaciones propias de la dentición mixta podrán alterar determinadas relaciones.

La presencia de mordidas cruzadas, desviaciones funcionales u otras alteraciones relevantes debe evaluarse según sus características y posibilidades terapéuticas. En determinadas situaciones, el Período Ideal de una intervención puede ocurrir antes de la erupción completa de los dientes permanentes.

El T.O.I. procura reconocer las condiciones oclusales existentes e identificar aquellas que merecen atención, evitando que la transición sea acompañada exclusivamente por la secuencia eruptiva.

39.11 — La preservación del espacio durante la transición

La preservación de los dientes temporales constituye una de las principales medidas para mantener las condiciones de espacio hasta la erupción de los sucesores permanentes. Especialmente en los segmentos posteriores, las pérdidas precoces pueden permitir movimientos dentarios y modificar la longitud disponible de las arcadas.

Cuando ocurre la pérdida prematura de un diente temporal, la necesidad de mantenimiento de espacio debe evaluarse individualmente. La decisión depende del elemento perdido, de la etapa de desarrollo de los sucesores, de las relaciones oclusales y de las condiciones de espacio presentes.

Es importante distinguir el mantenimiento de espacio derivado de pérdidas precoces del aprovechamiento planificado del espacio libre de Nance, que se relaciona con la sustitución fisiológica de los caninos y molares temporales por caninos y premolares permanentes. Este segundo mecanismo se discutirá en los capítulos referentes a los períodos posteriores de la dentición mixta.

El T.O.I. procura preservar las condiciones existentes y evitar pérdidas innecesarias de espacio, reconociendo que las decisiones tomadas durante la dentición temporal pueden influir en las posibilidades de tratamiento futuro.

39.12 — La Prevención Recuperativa antes de la dentición mixta

No todos los niños llegan a los cinco o seis años habiendo recibido seguimiento odontológico desde la erupción del primer diente. Algunos presentan medidas preventivas incompletas, enfermedades no tratadas o ausencia de documentación anterior. En estas situaciones, el T.O.I. propone la aplicación de la Prevención Recuperativa.

La finalidad es identificar oportunidades preventivas que no fueron aprovechadas y realizar, en el presente, las medidas que todavía poseen indicación clínica. Esto incluye establecer hábitos adecuados de higiene, controlar los factores de riesgo, tratar las enfermedades existentes y evaluar las condiciones de espacio y función.

La ausencia de una clasificación anterior de las arcadas temporales no impide su evaluación actual. Sin embargo, el profesional debe distinguir aquello que puede observarse en el presente de aquello que no fue documentado durante el desarrollo, evitando reconstruir información histórica sin fundamento.

El T.O.I. procura asegurar que la llegada tardía al seguimiento no represente la continuidad de oportunidades perdidas. La preparación para la dentición mixta debe comenzar a partir de las condiciones reales encontradas, respetando las posibilidades preventivas y terapéuticas todavía existentes.

39.13 — El Período Ideal y el Compás del Paciente

La transición hacia la dentición mixta demuestra la importancia de reconocer las diferencias entre la edad cronológica y la edad dentaria. Algunos niños inician la erupción de los primeros molares permanentes o la sustitución de los incisivos antes de los seis años, mientras que otros presentan estas modificaciones posteriormente.

El Compás del Paciente orienta la interpretación de la etapa real de desarrollo, permitiendo que las decisiones estén fundamentadas en las condiciones clínicas presentes. La edad cronológica permanece como referencia, pero no debe determinar aisladamente el inicio de procedimientos ni la interpretación de retrasos eruptivos.

El Período Ideal de la prevención acompaña la llegada de los dientes permanentes. Las medidas de higiene y protección deben instituirse conforme los dientes erupcionan y presentan condiciones para su realización. De la misma manera, las intervenciones relacionadas con el espacio y la oclusión deben respetar el diagnóstico y las posibilidades biológicas de cada etapa.

El T.O.I. procura distinguir la preparación del tratamiento. Reconocer una posible discrepancia antes de la dentición mixta no significa que la intervención deba ocurrir inmediatamente, pero permite planificar el seguimiento e identificar el momento adecuado para actuar.

39.14 — La documentación y la planificación de la primera transición

La documentación clínica debe reunir la información obtenida durante el seguimiento de la dentición temporal, incluyendo la clasificación de las arcadas, las condiciones de espacio, las relaciones oclusales y el historial de salud de los dientes. La comparación de estos registros permite comprender cómo se organizaron las arcadas antes de la llegada de los primeros permanentes.

Las fotografías clínicas y otros recursos indicados pueden contribuir a establecer una referencia inmediatamente anterior a la transición. Cuando existen discrepancias relevantes, los exámenes complementarios deben seleccionarse según su necesidad diagnóstica, evitando solicitudes indiscriminadas.

La planificación debe identificar las condiciones que exigirán mayor atención durante la erupción de los incisivos y primeros molares permanentes. En las arcadas Tipo I, la preservación de los espacios constituye una referencia favorable; en los Tipos II y III, la evaluación de la acomodación de los incisivos adquiere especial importancia.

El T.O.I. procura iniciar la dentición mixta con información organizada, permitiendo que el seguimiento de la erupción esté fundamentado en la historia individual del paciente.

39.15 — El Control Ideal durante la preparación para la dentición mixta

El Control Ideal debe acompañar la proximidad de los primeros dientes permanentes y el mantenimiento de la salud de la dentición temporal. La periodicidad de las evaluaciones depende del riesgo individual de caries, de las condiciones eruptivas, de las relaciones oclusales y de la presencia de características que exijan un seguimiento más cercano.

Durante las consultas de control, el profesional debe verificar la integridad de los dientes temporales, la evolución de las condiciones de espacio y los signos de proximidad de la erupción permanente. La orientación a los responsables debe incluir el reconocimiento de los primeros molares permanentes, que surgirán posteriormente a los segundos molares temporales sin sustituirlos.

La clasificación de las arcadas puede contribuir a definir qué condiciones merecen mayor atención, pero no debe establecer aisladamente la frecuencia de las consultas. El seguimiento necesita considerar el conjunto de las necesidades clínicas.

El T.O.I. procura asegurar que la primera transición sea acompañada desde su inicio, evitando que los dientes permanentes permanezcan sin protección o que las alteraciones de espacio sean reconocidas tardíamente.

39.16 — La Matriz Clínica del T.O.I. de los 5 a los 6 años

La Matriz Clínica organiza la atención mediante sus nueve preguntas fundamentales. Orientar significa explicar a los responsables la proximidad de la dentición mixta y la importancia de los primeros dientes permanentes. Observar implica acompañar las condiciones eruptivas, la disponibilidad de espacio y las relaciones oclusales. Documentar corresponde al registro de la situación inmediatamente anterior a la transición y a su comparación con la información anterior.

Diagnosticar exige reconocer enfermedades, alteraciones funcionales y posibles discrepancias de espacio. Prevenir implica preservar los dientes temporales y preparar la protección de los permanentes recién erupcionados. Controlar significa acompañar la evolución de las condiciones identificadas, mientras que tratar corresponde a las intervenciones indicadas por el diagnóstico.

El Período Ideal orienta la oportunidad de las medidas preventivas y terapéuticas. La pregunta sobre aquello que no puede pasar inadvertido refuerza la importancia de reconocer la llegada de los primeros molares permanentes y las condiciones de espacio que podrán influir en la erupción de los incisivos.

39.17 — La Tríada del T.O.I. de los 5 a los 6 años

La Prevención se concentra en el mantenimiento de la salud de la dentición temporal y en la preparación para proteger los primeros dientes permanentes. La integridad de los molares temporales contribuye a la preservación de las condiciones de espacio, mientras que la orientación a los responsables permite reconocer precozmente los dientes que comenzarán a erupcionar.

La Función implica la evaluación de las relaciones oclusales y de las condiciones que podrán influir en la organización de la dentición mixta. La Estética debe interpretarse considerando que la presencia de diastemas en la dentición temporal puede representar una característica favorable, mientras que la alineación aparentemente adecuada no garantiza la ausencia de discrepancias futuras.

El equilibrio de la Tríada exige que la evaluación considere la salud, la función y el desarrollo. La preparación para la dentición mixta no debe estar orientada solamente por la apariencia de los dientes, sino por la comprensión de las condiciones que podrán favorecer una dentición permanente saludable y funcional.

39.18 — Qué no podemos dejar pasar de los 5 a los 6 años

La primera responsabilidad es preservar la salud de la dentición temporal antes del inicio de la sustitución. Las lesiones de caries, las pérdidas precoces y otras alteraciones necesitan reconocerse y abordarse según sus consecuencias para la función y el mantenimiento del espacio.

La segunda responsabilidad es recuperar la clasificación de las arcadas temporales y evaluar su evolución. Los Tipos I y II de Baume y el Tipo III — Modificación Mondelli deben considerarse en la interpretación de las condiciones de espacio, especialmente en relación con la futura erupción de los incisivos permanentes.

La tercera responsabilidad es preparar la protección de los primeros molares permanentes. Los responsables necesitan comprender que estos dientes surgen posteriormente a los segundos molares temporales y que su erupción puede ocurrir sin la caída de ningún diente.

La cuarta responsabilidad es documentar las condiciones oclusales e identificar alteraciones que puedan exigir seguimiento o intervención. La presencia de mordidas cruzadas, desviaciones funcionales y discrepancias relevantes debe interpretarse según el diagnóstico y el Período Ideal.

La quinta responsabilidad es establecer un plan de seguimiento para la primera transición, permitiendo que la erupción de los dientes permanentes sea observada desde el inicio y que las medidas preventivas se realicen oportunamente.

39.19 — De la dentición temporal a la primera gran transición

Entre los cinco y los seis años, la dentición temporal se aproxima al momento en que comenzará a compartir las arcadas con los primeros dientes permanentes. La erupción de los primeros molares y la sustitución de los incisivos iniciarán una nueva etapa del desarrollo, en la que las condiciones de espacio y las relaciones oclusales experimentarán transformaciones importantes.

El T.O.I. procura preparar esta transición a partir de la información construida durante los años anteriores. La clasificación de Baume y la Modificación Mondelli permiten reconocer diferentes condiciones iniciales de espacio, mientras que la documentación longitudinal muestra cómo evolucionaron estas características durante la dentición temporal. El conjunto de esta información contribuye a planificar el seguimiento, sin sustituir el diagnóstico que se realizará durante la erupción permanente.

El paso a la dentición mixta no representa el abandono de la primera dentición. Los dientes temporales remanentes continuarán desempeñando funciones importantes, y su preservación deberá acompañar la protección de los permanentes recién erupcionados. La continuidad entre estas dos responsabilidades constituye una parte esencial del Tratamiento Odontológico Ideal.

Preparar la dentición mixta significa conocer la dentición que será sustituida, preservar sus condiciones favorables y reconocer anticipadamente las oportunidades de proteger y organizar los dientes permanentes.

Capítulo 40 — El T.O.I. en la Dentición Mixta.

Dr. Adriano Lia Mondelli

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