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CAPÍTULO 12 — ODONTOLOGÍA CONVENCIONAL Y ODONTOLOGÍA IDEAL

Resumen — Capítulo 12: Odontología Convencional y Odontología Ideal El capítulo inaugura la tercera parte del libro, dedicada a los fundamentos y principios del Tratamiento Odontológico Ideal (T.O.I.). Después de identificar las tres fuerzas capaces de comprometer la salud bucal —la Biología, las decisiones odontológicas y el sistema—, el autor propone una nueva manera de organizar el razonamiento clínico, basada en la definición de objetivos terapéuticos y en la integración de los conocimientos. Se presentan tres modelos de tratamiento. El Tratamiento Odontológico Convencional (T.O.C.) se concentra principalmente en identificar y solucionar problemas existentes. El Tratamiento Odontológico Reformador (T.O.R.) busca corregir múltiples alteraciones, reconstruir estructuras y recuperar funciones mediante una intervención más amplia. El Tratamiento Odontológico Ideal (T.O.I.) añade una perspectiva preventiva y longitudinal, orientada por Metas Terapéuticas, integración interdisciplinaria y elección del momento adecuado para intervenir. La filosofía del T.O.I. se fundamenta en tres objetivos centrales: caries cero, oclusión perfecta y encías sanas durante toda la vida. Estas metas no representan promesas absolutas, sino referencias para una planificación individualizada que procura preservar estructuras naturales, controlar enfermedades y evitar pérdidas innecesarias. El capítulo también distingue la calidad técnica de la calidad de la planificación. Un procedimiento puede estar perfectamente ejecutado y, aun así, formar parte de una estrategia inadecuada. Por ello, el T.O.I. establece una secuencia lógica: el diagnóstico identifica la condición actual, las Metas Terapéuticas determinan el resultado deseado y la planificación organiza las intervenciones necesarias. Otro concepto importante es el Período Ideal, que reconoce la influencia del momento biológico sobre las posibilidades de tratamiento. Además, el autor destaca que el T.O.I. no se limita a la infancia: también puede aplicarse a pacientes adultos con restauraciones, pérdidas dentarias o necesidades rehabilitadoras. Finalmente, el capítulo propone sustituir la visión del tratamiento como una sucesión de procedimientos por la de un proyecto terapéutico integral, con objetivos compartidos, intervenciones coordinadas y seguimiento a lo largo de la vida. La enseñanza central es que la excelencia odontológica no consiste únicamente en ejecutar correctamente los procedimientos, sino en decidir qué debe hacerse, por qué, cuándo y con qué objetivos. La diferencia entre la Odontología Convencional y la Odontología Ideal está, fundamentalmente, en la manera de pensar y organizar el tratamiento. Dr. Adriano Lia Mondelli

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CAPÍTULO 12 — ODONTOLOGÍA CONVENCIONAL Y ODONTOLOGÍA IDEAL

PARTE III — FUNDAMENTOS Y PRINCIPIOS DEL T.O.I.

A — EL CAMBIO DE CONCEPTO

CAPÍTULO 12 — ODONTOLOGÍA CONVENCIONAL Y ODONTOLOGÍA IDEAL

Un cambio en la manera de comprender, planificar y realizar el tratamiento odontológico

12.1 — Del diagnóstico del problema a la construcción de una solución

La segunda parte de este libro procuró comprender los factores capaces de comprometer la condición odontológica a lo largo de la vida. Se analizaron los procesos biológicos que pueden producir alteraciones en los dientes, los tejidos periodontales y las relaciones oclusales; las consecuencias de decisiones clínicas inadecuadas; y las influencias educativas, tecnológicas y económicas que pueden interferir en la organización de los tratamientos. Estas tres dimensiones demostraron que los problemas odontológicos no dependen exclusivamente de la evolución de las enfermedades, sino también de la manera en que la atención se planifica, ejecuta y ofrece.

Sin embargo, reconocer estos factores no sería suficiente para modificar la práctica clínica. Era necesario transformar el conocimiento adquirido en una propuesta capaz de orientar las decisiones terapéuticas. Si la Biología puede degradar, resulta indispensable comprender sus procesos y las posibilidades de prevención y control. Si la Odontología puede desorganizar, es necesario establecer criterios para indicar, ordenar y ejecutar intervenciones. Y, si el sistema puede incentivar conductas inadecuadas, debe existir una referencia clínica capaz de mantener las necesidades del paciente por encima de los intereses particulares de cada especialidad o institución.

Esta reflexión condujo a una pregunta que iba más allá de la calidad individual de los procedimientos: ¿sería suficiente identificar y solucionar los problemas existentes o sería necesario establecer previamente una condición deseada para orientar el conjunto de las decisiones? La Odontología tradicional desarrolló técnicas extraordinarias y formó profesionales altamente competentes. Por lo tanto, la diferencia propuesta no podía reducirse a la oposición entre tratamientos bien ejecutados y tratamientos mal ejecutados. El cuestionamiento estaba relacionado con la manera en que los conocimientos y los recursos disponibles se organizaban frente a las necesidades del paciente.

A partir de esta comprensión, se establecieron tres conceptos: Tratamiento Odontológico Convencional (T.O.C.), Tratamiento Odontológico Reformador (T.O.R.) y Tratamiento Odontológico Ideal (T.O.I.). Estas denominaciones representan modelos de razonamiento y organización terapéutica, y no categorías destinadas a clasificar a los profesionales como buenos o malos. Su finalidad es demostrar que diferentes maneras de comprender la condición odontológica pueden conducir a decisiones distintas, incluso cuando los procedimientos utilizados presentan una calidad técnica semejante.

12.2 — El Tratamiento Odontológico Convencional

El Tratamiento Odontológico Convencional (T.O.C.), según se define en esta filosofía, representa un enfoque predominantemente orientado hacia la identificación y solución de los problemas existentes. El paciente busca atención por determinada necesidad, el profesional realiza la evaluación correspondiente y selecciona los procedimientos indicados para resolverla. Una lesión de caries puede exigir una restauración, una infección endodóntica puede necesitar un tratamiento específico y una ausencia dentaria puede motivar una rehabilitación. En cada situación, la intervención procura solucionar la condición identificada.

Esta manera de actuar no es necesariamente inadecuada. Muchas necesidades exigen tratamientos específicos, y la competencia técnica continúa siendo indispensable para ejecutarlos correctamente. Sin embargo, cuando la atención permanece limitada al motivo principal de consulta o al área de actuación de determinada especialidad, otras condiciones relevantes pueden dejar de considerarse. El procedimiento puede alcanzar su objetivo particular sin que exista un proyecto terapéutico suficientemente amplio para el paciente.

Un ejemplo puede encontrarse en la rehabilitación de una ausencia dentaria. El profesional evalúa las condiciones locales, identifica la posibilidad de colocar un implante y realiza una rehabilitación técnicamente satisfactoria. Sin embargo, si la planificación no consideró adecuadamente las posiciones de los dientes adyacentes, las relaciones oclusales u otras necesidades clínicas, el resultado podrá presentar limitaciones que no derivan de la calidad del implante, sino del alcance de la evaluación inicial. El procedimiento fue correctamente ejecutado, pero su participación en el conjunto podría haberse organizado de otra manera.

La característica que define el T.O.C., por lo tanto, no es la ausencia de conocimiento o de calidad técnica, sino la posibilidad de que el tratamiento sea conducido principalmente en función de los problemas identificados, sin una Meta Terapéutica global previamente establecida. Este enfoque puede solucionar correctamente necesidades específicas y producir beneficios importantes. Sin embargo, la resolución de cada problema, considerada aisladamente, no garantiza que el conjunto haya sido conducido de la manera más adecuada.

12.3 — El Tratamiento Odontológico Reformador

El Tratamiento Odontológico Reformador (T.O.R.) representa un enfoque más amplio, en el cual el profesional procura corregir diferentes problemas existentes y mejorar la condición global del paciente. A diferencia de una intervención concentrada en determinada queja, el tratamiento reformador puede involucrar diversas especialidades, organizadas para recuperar estructuras comprometidas, corregir alteraciones y restablecer condiciones funcionales y estéticas.

Un paciente adulto con dientes mal posicionados, restauraciones deficientes, alteraciones periodontales y ausencias dentarias puede necesitar una planificación que involucre Periodoncia, Ortodoncia, Odontología Restauradora, Prótesis e Implantología. La integración de estas áreas permite reorganizar las relaciones dentarias, controlar enfermedades, reconstruir estructuras y mejorar significativamente la condición bucal. Cuando está adecuadamente planificado y ejecutado, este tratamiento puede representar un logro clínico de gran importancia.

Sin embargo, el T.O.R. presenta una característica que lo distingue de la propuesta más amplia del T.O.I.: su actuación se concentra en la corrección de alteraciones ya establecidas, muchas veces después de la pérdida de oportunidades biológicas anteriores. Una deficiencia transversal del maxilar superior, por ejemplo, puede presentar posibilidades terapéuticas diferentes durante el crecimiento y después de la madurez esquelética. Del mismo modo, un diente perdido puede sustituirse mediante una rehabilitación eficiente, pero el elemento natural no será restituido biológicamente.

Esta distinción no significa que el tratamiento reformador sea inferior o innecesario. Por el contrario, puede representar el mejor enfoque disponible frente a condiciones ya comprometidas. Su característica fundamental está en la necesidad de corregir, reconstruir o reorganizar estructuras y relaciones existentes. El T.O.R. procura recuperar una condición comprometida; el T.O.I. procura también reconocer las oportunidades de preservar esa condición antes de que ocurran determinadas pérdidas.

12.4 — El Tratamiento Odontológico Ideal

El Tratamiento Odontológico Ideal (T.O.I.) representa una propuesta de organización clínica fundamentada en la definición de objetivos terapéuticos, la integración de los conocimientos odontológicos y la elección adecuada de las intervenciones a lo largo de la vida. Su razonamiento no comienza exclusivamente por el procedimiento necesario en aquel momento, sino por la comprensión de la condición existente y por la definición de aquello que se pretende alcanzar y preservar. De esta manera, las decisiones dejan de estar orientadas únicamente por los problemas encontrados y pasan a formar parte de un proyecto terapéutico.

La referencia central de esta filosofía se expresa mediante tres objetivos: caries cero, oclusión perfecta y encías sanas durante toda la vida. Estas expresiones representan metas orientadoras relacionadas con la preservación de la salud, la organización funcional y la armonía estética. No constituyen promesas de resultados absolutos o permanentes, sino referencias para establecer objetivos individualizados, considerando las condiciones biológicas, las evidencias científicas y las posibilidades reales de cada paciente.

El T.O.I. no significa ejecutar todos los procedimientos disponibles ni buscar una perfección anatómica abstracta. Una intervención solamente se justifica cuando presenta una indicación clínica compatible con los objetivos establecidos. En determinadas circunstancias, el tratamiento puede exigir procedimientos complejos; en otras, puede consistir en el control de factores de riesgo, la orientación preventiva, el seguimiento o la decisión fundamentada de no intervenir inmediatamente. El ideal no está en la cantidad de procedimientos, sino en la adecuación de las decisiones.

La diferencia fundamental se encuentra en la organización del razonamiento clínico. El diagnóstico permite comprender la condición actual; las Metas Terapéuticas establecen la referencia deseada; la planificación define las intervenciones necesarias; la ejecución transforma las decisiones en resultados; y el seguimiento permite evaluar su estabilidad. Estas etapas no constituyen actividades independientes, sino componentes de un mismo proyecto. El T.O.I. procura tratar aquello que necesita ser tratado, preservar aquello que puede ser preservado y evitar, siempre que sea posible, la necesidad de tratamientos futuros.

12.5 — Tres modelos, tres puntos de partida

La comparación entre los tres modelos se vuelve más clara cuando se observan sus puntos de partida. En el Tratamiento Convencional, la atención se concentra predominantemente en el problema presentado y en la intervención necesaria para resolverlo. En el Tratamiento Reformador, el profesional procura corregir un conjunto más amplio de alteraciones ya establecidas. En el Tratamiento Ideal, la evaluación relaciona la condición actual con las Metas Terapéuticas, considerando también las posibilidades de prevención, el momento adecuado de las intervenciones y la preservación de la salud a lo largo de la vida.

Una alteración ortodóncica puede ejemplificar estas diferencias. Ante un paciente con apiñamiento dentario y deficiencia transversal del maxilar superior, un enfoque limitado a la queja estética podría concentrarse en la alineación de los dientes. Un enfoque reformador procuraría evaluar también las relaciones transversales y funcionales, estableciendo las correcciones posibles en aquel momento. El T.O.I. añadiría la preocupación por el diagnóstico durante el desarrollo, reconociendo que determinadas intervenciones ortopédicas pueden presentar posibilidades biológicas más favorables en fases específicas del crecimiento.

El mismo razonamiento puede aplicarse a la caries dental. Un enfoque convencional puede solucionar una lesión cavitada mediante una restauración adecuadamente indicada. Un enfoque reformador puede involucrar la recuperación de múltiples dientes comprometidos y la reorganización de sus condiciones funcionales. El T.O.I. añade la identificación de los factores relacionados con la enfermedad, el control de su actividad y el seguimiento destinado a reducir la aparición de nuevas lesiones. La restauración continúa siendo importante, pero deja de representar, aisladamente, la finalidad del tratamiento.

Estos ejemplos demuestran que los modelos no se definen por la sofisticación de los procedimientos utilizados. Una restauración sencilla puede formar parte de un Tratamiento Odontológico Ideal, mientras que una rehabilitación altamente tecnológica puede permanecer limitada a un enfoque convencional. La diferencia no está necesariamente en aquello que se realiza, sino en el razonamiento que determina su indicación, su momento y su participación en el conjunto. El mismo procedimiento puede pertenecer a diferentes modelos de tratamiento, dependiendo de los objetivos que orientan su realización.

12.6 — La calidad técnica y la calidad de la planificación

La excelencia odontológica depende de diferentes competencias que necesitan actuar de manera complementaria. La calidad técnica involucra conocimiento científico, habilidad profesional, utilización adecuada de los materiales y respeto por los principios específicos de cada procedimiento. La calidad de la planificación exige una evaluación más amplia, capaz de identificar necesidades, establecer prioridades, comparar alternativas y considerar las consecuencias de las intervenciones. Aunque están relacionadas, estas competencias no representan lo mismo.

Un procedimiento puede presentar una ejecución excelente y formar parte de una estrategia inadecuada. Del mismo modo, una planificación correctamente establecida puede verse comprometida por deficiencias durante su realización. La calidad técnica no corrige automáticamente una indicación equivocada, así como una planificación integral no sustituye la competencia necesaria para ejecutar cada intervención. La excelencia depende de la asociación entre decisiones adecuadas y procedimientos correctamente realizados.

Esta distinción también permite comprender por qué la participación de diferentes especialistas no garantiza, por sí sola, un tratamiento integrado. Varios profesionales pueden actuar sobre el mismo paciente y ejecutar procedimientos técnicamente satisfactorios, pero eso no significa que estén trabajando hacia los mismos objetivos. La integración exige una planificación compartida, en la cual cada intervención posea una finalidad definida y sea compatible con las demás necesidades terapéuticas.

Por lo tanto, el T.O.I. no pretende sustituir la excelencia técnica por una filosofía abstracta. Su propósito es establecer condiciones para que los conocimientos y las habilidades disponibles se apliquen de manera coherente. Cada especialidad continúa siendo responsable de la calidad de sus intervenciones, pero estas intervenciones deben participar en un proyecto común. Hacer bien una parte no significa necesariamente haber tratado bien el conjunto.

12.7 — El diagnóstico como punto de partida, la meta como dirección

Todo tratamiento odontológico depende de un diagnóstico adecuado. Es mediante él que se identifican enfermedades, alteraciones estructurales, condiciones funcionales, factores de riesgo y necesidades individuales. Sin embargo, el diagnóstico describe la condición encontrada y contribuye a comprender sus mecanismos. Para transformar esta información en un proyecto terapéutico, también es necesario establecer la condición que se pretende alcanzar.

Las Metas Terapéuticas representan esta referencia. Permiten seleccionar intervenciones, establecer prioridades y relacionar los conocimientos de las diferentes especialidades. Una alteración dentaria puede presentar alternativas restauradoras, ortodóncicas o rehabilitadoras, dependiendo de sus características y de los objetivos definidos para el conjunto. El mismo problema aparente puede exigir decisiones distintas cuando se considera en diferentes contextos clínicos.

La definición de las metas también permite distinguir aquello que es necesario de aquello que es solamente técnicamente posible. La Odontología ofrece múltiples recursos, pero la existencia de determinada técnica no significa que su utilización esté indicada. La planificación debe considerar beneficios, riesgos, limitaciones, pronóstico y participación del paciente en la elección entre alternativas clínicamente aceptables. La condición deseada debe orientar las decisiones, sin desconsiderar las posibilidades reales de tratamiento.

De esta manera, el T.O.I. establece una relación lógica entre diagnóstico, metas y planificación. Primero, se comprende la condición existente; después, se definen los objetivos; a continuación, se seleccionan las intervenciones y se organizan sus prioridades. El diagnóstico muestra dónde está el paciente. La Meta Terapéutica establece adónde se pretende llegar. La planificación determina el camino.

12.8 — El momento de la intervención también forma parte del tratamiento

Otra dimensión importante del T.O.I. está relacionada con el tiempo. Determinadas alteraciones presentan posibilidades terapéuticas que dependen de la etapa de desarrollo o de la evolución clínica. El mismo procedimiento puede poseer indicaciones, dificultades y pronósticos diferentes según el momento en que se realiza. Por eso, la calidad del tratamiento no depende exclusivamente de la elección correcta de la intervención, sino también de la adecuación del período en que será ejecutada.

En Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial, el crecimiento craneofacial y el desarrollo dentario pueden influir en las posibilidades de corrección. En Odontología Restauradora y Periodoncia, la identificación de alteraciones iniciales puede permitir conductas menos invasivas que aquellas necesarias después de pérdidas estructurales extensas. En otras situaciones, la intervención inmediata puede no representar la mejor decisión, siendo necesario acompañar el desarrollo o esperar condiciones más favorables.

Esta relación conduce al concepto de Período Ideal, entendido como el momento clínicamente más apropiado para determinada orientación, prevención, corrección o intervención. Sin embargo, este concepto no debe confundirse con la defensa de tratamientos cada vez más precoces. En determinadas circunstancias, actuar anticipadamente puede representar una ventaja; en otras, puede producir intervenciones innecesarias o poco eficientes. La elección depende de la naturaleza del problema y de las características individuales.

El Período Ideal será profundizado posteriormente, junto con el concepto de Compás del Paciente. En este momento, importa reconocer que el tiempo constituye una variable terapéutica. No basta identificar aquello que necesita realizarse; es necesario comprender cuándo su realización podrá ofrecer condiciones más adecuadas. El tratamiento correcto, realizado en el momento inadecuado, puede dejar de proporcionar los beneficios que serían posibles en otra fase.

12.9 — El T.O.I. no pertenece exclusivamente a la infancia

La valoración de los períodos de desarrollo podría producir una interpretación equivocada: que el Tratamiento Odontológico Ideal estaría destinado exclusivamente a los niños. Esta conclusión no corresponde a la propuesta de la filosofía. Aunque determinadas oportunidades preventivas y ortopédicas son particularmente importantes durante la infancia y la adolescencia, los principios del T.O.I. permanecen aplicables a las demás etapas de la vida.

Un paciente adulto puede presentar restauraciones, tratamientos endodónticos, ausencias dentarias, alteraciones periodontales o limitaciones funcionales. Estas condiciones no impiden la definición de Metas Terapéuticas ni la organización de una planificación integrada. Sin embargo, la condición inicial y las posibilidades de tratamiento serán diferentes de aquellas encontradas en un paciente que todavía presenta todas sus estructuras naturales íntegras. El ideal debe establecerse a partir de las condiciones reales de cada individuo.

En estas circunstancias, el T.O.I. puede involucrar intervenciones reformadoras o rehabilitadoras. Un implante, una prótesis, una restauración extensa o un tratamiento ortodóncico pueden formar parte de un proyecto ideal cuando representan soluciones adecuadamente indicadas. La presencia de pérdidas anteriores no elimina la posibilidad de preservar las estructuras remanentes, controlar enfermedades, recuperar funciones y establecer condiciones más favorables para el futuro.

Esto demuestra que los tres modelos no necesitan comprenderse como categorías absolutamente excluyentes de procedimientos. Un Tratamiento Odontológico Ideal puede incluir etapas convencionales y reformadoras, siempre que estén subordinadas a objetivos globales. El T.O.I. no depende de que el paciente haya llegado sin problemas; depende de la manera en que su condición será comprendida y conducida a partir de aquel momento.

12.10 — De la sucesión de procedimientos al proyecto terapéutico

La comparación entre los tres modelos permite comprender una transformación fundamental en la organización de la atención odontológica. Cuando el tratamiento se interpreta únicamente como una sucesión de procedimientos, cada intervención tiende a evaluarse principalmente por su resultado inmediato. Sin embargo, cuando existe un proyecto terapéutico, los procedimientos pasan a representar etapas de una estrategia más amplia, en la cual cada decisión posee una función relacionada con los objetivos establecidos.

Este proyecto debe definir prioridades y relaciones entre las especialidades. Algunas intervenciones deben preceder a otras; determinadas decisiones dependen de información diagnóstica complementaria; y ciertos procedimientos deben realizarse solamente después de la estabilización de condiciones clínicas específicas. La planificación también debe permitir ajustes ante nuevas informaciones o respuestas biológicas inesperadas, manteniendo la coherencia entre las decisiones y las Metas Terapéuticas.

El seguimiento representa una parte integrante de esta organización. La conclusión de un procedimiento no significa necesariamente el cierre de las necesidades odontológicas. Las condiciones bucales continúan sujetas a modificaciones, y el mantenimiento de los resultados depende de factores individuales, cuidados preventivos y evaluaciones periódicas. El control clínico permite reconocer alteraciones, verificar la estabilidad de los resultados y modificar conductas cuando sea necesario.

Esta perspectiva amplía la responsabilidad profesional. El odontólogo deja de considerar su actuación limitada a la ejecución de determinado procedimiento y pasa a comprender cómo sus decisiones participan en la trayectoria odontológica del paciente. El tratamiento no es solamente aquello que ocurre durante una consulta o una secuencia de consultas; también es la condición que estas intervenciones ayudan a establecer para los años siguientes. La excelencia deja de evaluarse exclusivamente por el procedimiento concluido y pasa a considerar el proyecto terapéutico que orientó su realización.

12.11 — Una nueva referencia para la excelencia odontológica

La distinción entre Tratamiento Convencional, Reformador e Ideal no pretende desvalorizar los conocimientos y las técnicas responsables del desarrollo de la Odontología. Los avances científicos y tecnológicos continúan siendo indispensables, así como la competencia de los profesionales responsables de su aplicación. La propuesta consiste en organizar estos recursos dentro de un razonamiento capaz de considerar al paciente en su totalidad, relacionando necesidades presentes, posibilidades terapéuticas y objetivos futuros.

El Tratamiento Convencional demuestra la importancia de solucionar problemas específicos con calidad. El Tratamiento Reformador evidencia la capacidad de corregir condiciones ya establecidas y recuperar estructuras y funciones comprometidas. El Tratamiento Ideal añade la definición de metas globales, la integración de las especialidades, la elección adecuada del momento terapéutico y el seguimiento de la condición odontológica a lo largo de la vida. Estos modelos no representan una escala de competencia profesional, sino diferentes alcances de organización del tratamiento.

Esta distinción permite comprender que la excelencia no depende exclusivamente de la complejidad de una intervención o de la sofisticación de los recursos utilizados. Un procedimiento sencillo, correctamente indicado y realizado en el momento adecuado, puede presentar gran importancia dentro de un proyecto terapéutico. Del mismo modo, un tratamiento complejo puede ser indispensable cuando la condición clínica exige recursos rehabilitadores avanzados. Lo que determina su adecuación es la relación entre la necesidad identificada, la indicación establecida y los objetivos pretendidos.

El T.O.I. procura reunir estas posibilidades bajo una referencia común, sin establecer un modelo rígido aplicable indistintamente a todos los pacientes. Su propósito es ofrecer fundamentos para decisiones individualizadas, coherentes y orientadas hacia la preservación de la salud. La diferencia entre el Tratamiento Odontológico Convencional y el Tratamiento Odontológico Ideal no está solamente en la calidad de aquello que se realiza, sino en la manera en que se decide aquello que debe hacerse.

A partir de esta comprensión, se vuelve posible profundizar los fundamentos que sustentan la filosofía del Tratamiento Odontológico Ideal. Si el tratamiento necesita organizarse como un proyecto, será necesario definir los principios que orientan su construcción y permiten mantener coherencia entre prevención, función y estética.

Es esta estructura la que se desarrollará en los próximos capítulos.

Dr. Adriano Lia Mondelli

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